Hoy fue un día especial. No había un arcoíris en el cielo alrededor del sol como un halo, ni nevó en Lima, ni la humedad dejo de ser alta.
No faltaron accidentes de tránsito, ni las consabidas manifestaciones protestando por alguna cosa, tampoco dejaron de sonar las bocinas de los autos y buses a diestra y siniestra durante todo el día taladrándote los oídos.
No faltaron las noticias de la farándula en todos los noticiarios, ni las broncas en los partidos de futbol o en los partidos políticos.
Pero hoy fue especial. Entendí algunas cosas que no quería entender.
De pronto vi claramente, como si disipara la niebla o me pusiera los anteojos para ensartar una aguja finita, no hay peor ciego que el que no quiere ver, puede ser doloroso, a mi no me gusta el dolor, pero me gusta la verdad, aunque sea una herida profunda y dolorosa, prefiero la verdad.
Una parte de mi no quiere saber, se niega, me protege a su manera, la otra necesita saber como si de eso dependiera su vida, y ha ganado.
La realidad es lo único que tenemos, es preferible a un sueño por hermoso que fuera, porque al final se destruirá irremediablemente, al no querer ver la realidad solo estamos posponiendo el dolor, este igual vendrá y se apoderará de todo, el mal paso…no es mejor ¿darlo rápido?
Las ilusiones basadas en aire son aire, las esperanzas puestas en lo que no existe son vanas, creer en la existencia de no que no existe es estúpido, para que pasar por estúpida, al final…no puedo engañarme a mí misma, mejor me enfrento al dolor ya, porque más tarde dolerá aún más, no es necesario eso.
Así que hoy deje de tener los ojos bien cerrados y los abrí a la realidad. Entró como un tornado y destrozo todo.
Ahora removeré los escombros, enterraré sueños y esperanzas muertos, no tengo ganas de preparar nada para el futuro, en este momento no me interesa. El mal paso darlo pronto, pasar el duelo, experimentar la pérdida y entender los porqués, y cuesta tanto, me siento muy cansada ahora.
Acabo de cambiar de rumbo, le estoy dando la espalda a lo que no existió, ni fue, ni será nunca, solo es un sueño roto o ni siquiera es eso, no existió, un fantasma, ni a sueño llega, no tenía ni pies ni cabeza, era totalmente absurdo, pero aún así duele desprenderse de ese disparate…
De otro lado, hoy le entregaron el nobel de literatura a Mario Vargas Llosa, una ceremonia imponente, hermosa para nosotros los peruanos, y seguramente para quienes admiran la obra de Mario, es como para sentirse muy orgullosos.




