miércoles, 12 de noviembre de 2008

Fenómenos sin explicación...energía, ángeles o alucinaciones...



El día de ayer la Miguinha y yo le decíamos casi a coro a nuestro amigo recién operado de vesícula que demandara a los que lo intervinieron. En esta operación sencilla, laparoscópica, en la que despiertas en hora y media se supone no deberían haber complicaciones, pues bien el médico que se acerca a nuestro amigo ya despierto en sala de recuperación le dice muy suelto de huesos: Por fin despiertas, pensé que te perdíamos, tu corazón tuvo problemas, dormiste más de la cuenta.

Eran las pasadas las diez de la noche, nuestro amigo debió despertar a eso de las cinco y media, y obviamente nosotras estábamos indignadas.

Pero el tema que quiero comentarte querido lector no es el de la posible negligencia médica sino lo que nos refirió nuestro amigo. Es sabido que durante la anestesia uno puede tener experiencias poco usuales, tenemos cientos de historias de gente que refiere ver su vida pasar como una película, conversar con personas fallecidas, ver “seres” (va entre comillas porque no se como referirme a lo que realmente vean) que los acompañan que pueden tener la forma de familiares fallecidos o formas humanas aladas o sin alas conste, las historias de gente que ve la luz y pasa como por un túnel y al final se encuentra con alguien que le dice que no es su tiempo de morir o la voz que te dice lo mismo. Todas estas historias pueden tener su explicación en la falta de oxigenación del cerebro, en algún tipo de proceso que no está suficientemente bien estudiado. Bueno pues el vio todo esto que te cuento pero lo mas extraño es que continuo viendo a un ser luego de ser pasado a su piso cuando se supone que ya no estaba bajo los efectos de la anestesia. Cuando nuevamente despertó ve a esta mujer blanca de cabello rubio y ojos del mismo color, no muy alta (según nos contó) que le dice que ya había cumplido su misión y debía irse. Acá es donde ya me entra la duda, no soy neuróloga como para evaluar ni siquiatra pero me parece muy extraño que luego de estar en su piso, al día siguiente de los acontecimientos este amigo nuestro siga teniendo alucinaciones.

Recordé a un profesor en la universidad que hace muchísimos años (muchísimos pero muchísimos ¿eh? No te rías amable lector, la Miyita ya te dije es bien vieja juas juas) que me invitó a unirme a un grupo de gente que estaba estudiando los fenómenos paranormales, por supuesto el grupo era un secreto, ¡imaginen si el resto de la universidad o la sociedad de Lima se entera que se estudian este tipo de cosas! Adiós a tu reputación como profesional, pues bien, me contactaron con él a raíz de un caso que comenté con mi decano de facultad, en confianza le referí una historia de la que fui protagonista (realmente con muchísimo temor que mi profesor y decano me tildara de demente y me llevara derechito al hospital y me internara per secula seculorum) entonces aprendí que existen fenómenos paranormales que pueden ser estudiados, desmenuzados, evaluados y hasta comprobados (o no porque creíamos que no se tienen los instrumentos para hacerlo) que los podemos llamar fuera de lo normal. Así que no estoy demente de manicomio, es un alivio.

Seamos incrédulos (aún tengo mis dudas con el caso de mi amigo y voy a preguntar a los que si saben de procesos cerebrales para salir de dudas) pero lo que les quiero contar a continuación nos ocurrió “sanos y buenos” esto es sin anestésicos, sin ninguna sustancia alucinógena dentro del cuerpo, a mi marido y a mí en el pasillo del área de cuidados intensivos de la clínica Ricardo Palma. Mi hijo había tenido un neumotorax producto de una bula en un pulmón, en cristiano: se le agujereo el pulmón, perdió aire este pulmón colapsando, el aire se metió a la bolsa que rodea el pulmón impidiéndole expandirse y por lo tanto respirar. Fue programado para operación a las horas del hecho, pasamos la tarde del día anterior y toda la noche en la clínica hasta la mañana muy temprano en que lo estaban operando. Se nos informó que la operación demoraría una hora y media a lo más, ya iban por las dos horas y no salía nadie a darnos información, solo por el intercomunicador de la puerta de entrada a salas de operaciones nos informaban que aún continuaba operando el doctor. Caminamos juntos por el pasillo y doblando hacia la izquierda frente a la UCI nos sentamos en silencio, de pronto recordé a mi mamáma cuando en algún momento de crisis me decía que pidiera al ángel de la guarda. Yo que ya no creía en nada, pero que necesitaba aferrarme a lo que fuera, la fuerte de la familia, a la que todos recurren, me aferré a lo único en lo que creí siempre: en mi mamáma. Le dije a mi marido: vamos a pedirles a nuestros ángeles de la guarda que vayan con el ángel de nuestro hijo para ayudarlo. En silencio y con las cabezas juntas pensé que si algo le pasaba a mi hijo su padre no lo soportaría. Desde que el doctor nos explico el caso de mi hijo, había estado pensando en que la gente viene un día determinado y no sabemos cuando se va de este mundo, nosotros no tenemos patente de corso, no existe una certeza de que moriremos de viejitos, o que los padres seremos enterrados por nuestros hijos, nadie tiene la vida comprada y por duro que sea si la hora en que debe dejarnos llegó, así será habrá que aceptarlo. Cuando el fallecimiento de mi suegra algunos años atrás luego de un cáncer al colón, trate de preparar a mi familia para enfrentar su enfermedad y su muerte, y realmente dio resultado porque el día del entierro la actitud de ambos era diferente a la del resto de la familia, no había esa desesperación por la pérdida, esos llantos, los reclamos, en fin, había un hondo dolor y había también una aceptación del hecho.

Luego que terminamos de orar pensando en todo esto que te contaba querido lector, algo pasó frente a mis ojos y como tengo presbicia no lo vi, noté una cosa blanca frente a mis ojos, y mi marido no paraba de decir: es una pluma es una pluma blanca. Cuando paso flotando frente a él la vi, una hermosa pluma blanca, curvada (como del tamaño de mi mano pero curvada extrañamente, jamás había visto una pluma de ese tipo), nos levantamos a buscarla y en ese momento se aparece el médico con una sonrisa enorme en la cara explicándonos lo que había pasado, se complico porque no encontraban el pulmón, a pesar que mi hijo es muy delgado ,el médico se sorprendió de encontrar tantos músculos : yo cortaba y cortaba y no veía mas que fibras musculares y mas fibras musculares, este chico tiene los músculos para adentro no para afuera jajajajaja.

Nos contó el procedimiento y que ya estaba en recuperación que alguno de nosotros fuera con él a verlo, yo me apresuré a decir que su padre iría con el.

Mientras ellos entraban por la puerta de sala de operaciones y me iba a buscar la pluma que no logré encontrar por mas que me caminé todo el pasillo de extremo a extremo, bajo las sillas, en la puerta de UCI en el saloncito, no había la pluma por ningún lado. Los grandes ventanales cerrados me permitían ver la calle, estaba en eso cuando mi marido me dijo que iba al auto si quería que me trajera algo antes de irse a bañar y de allí a la oficina porque era día laborable, le dije que no se preocupe que yo me quedaría allí y luego pediría algo para desayunar en la habitación de nuestro hijo. A los pocos minutos me llama al celular desde el auto para decirme que al abrir la guantera del auto que había estado estacionado desde el día anterior en esa cochera estaba la pluma, le dije que se apresure a traerla para acá, y me respondió que cuando quiso tomarla volvió a desaparecer.

¿Alucinación colectiva? ¿Falta de glucosa en el cerebro? No porque habíamos comido un paquete de galletas antes que lo llevaran de UCI a sala de operaciones o una de esas cosas sin nombre que si quieres llámale fenómeno paranormal, milagro, ángel, energía, poder de la oración, yo no se que fue pero te aseguro mi querido lector que fue real y si no me hubiera pasado a mi que no creía en nada mas que en mi mamáma no lo creo. Desde allí creo en eso sea lo que fuere, y mas adelante me volví panteista, o sea de descreída total pase a pensar que todo lo que existe es dios, tú también eres dios.

2 comentarios:

el güilo dijo...

Miyita, me apunto del lado que sugieres. Si uno no ha visto nada de eso, ni sentido ni querido sentir, ni invocado ni nada de eso, uno no puede creer que los fenómenos paranormales tengan esa precisión. No dudo que existan, siempre ha estado el conocimiento plagado de desconocimientos a los que nombramos paranormales, pero de creer yo pues nomás no. Un abrazo

Mercedes dijo...

Hola Miyita. Me ha gustado mucho todo lo que cuentas. Yo no tengo ninguna duda de que existan los ángeles. También pedí ayuda a mi ángel una vez y puedo decirte que ni me puedo creer el vuelco que ha dado mi vida. Te cuento un secreto: los ángeles dejan mensajes por todas partes y hacen travesuras porque les gusta jugar. Así es que, estate atenta a lo que ocurra a tu alrededor, ahora que has descubierto el secreto.
Un beso enorme.
Merce.
PD: Tengo una pluma como la tuya.

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