miércoles, 10 de marzo de 2010

Mis blogamigos están catárticos, pues yo también o piña me vale...





 Amaneció soleado. A lo mejor este otoño que se aproxima remolonea, se toma su tiempo, y sus mañanas nubosas y húmedas no aparecen aún. 

Tú, día soleado, no estamos en la misma frecuencia pero no me molesta. Tu brillo ligeramente amarillento –que no el naranja veraniego- me recuerda al brillo del hielo, es mejor, después de todo no eres ni tan luminoso ni tan cálido como día de pleno verano, eso me irritaría. Estas bien así, me importa poco como estés realmente.

Es curioso, a veces nos sentimos como la primavera, llenos de bulla y vida, otras como el invierno ¡plot! Grises y monótonos. Soy un día de invierno en las estepas rusas, ¡aja! Un poco de vegetación y mucha nieve, azul por todos lados, y frio, mucho frio, rayos locos de sol que no calientan, soledad y silencio.  
 
¿Y por qué no?, lo estoy disfrutando, hielo en las venas, la mejor de las compañías, distancia de todo y de todos. ¡Oh! ¡Sí! Es mi periodo gélido, el problema (para el resto) es que no tengo términos medios, paso de los 58º C (esta temperatura es real, la máxima jamás registrada en la tierra, Libia, septiembre de 1922)  a -89, 2 ºC  (Vostok  Antártida, julio de 1983) es cuestión de naturaleza, no es mi culpa así soy, lo peor de todo…es que me gusta.

Pobres los demás si les resulto incomprensible, es mi naturaleza, tengo mis épocas, eso sí, jamás mal educada, porque una puede ser cíclica pero mal educada no. No tiene nada que ver una cosa con la otra, fíjate, puedes marcar distancia entre tú y el otro sin necesidad de ser descortés, “hasta acá llegas, más allá no te permito el paso” dicho con suavidad y una sonrisa.  ¿Sabes dónde está el problema?   
El problema surge cuando antes le diste la oportunidad de ingresar a tu territorio, abriste las puertas de par en par y la persona no quizo entrar entonces ¡piña! Lo siento mucho pero está cerrado. A lo mejor ni cuenta se dio, pero ya no estamos en la estación de verano brasilero con samba y pandeiro e batucada, además, ya le tendí alfombra roja para que pase y si no entró ¡piña! Ahora pasé a la estación de estepa rusa, hielo, frio gélido y congelación.

Suelo parecer distante, indiferente, fría, alguna vez me han preguntado si estoy enojada ¡¿Qué?! Pero qué tontería, que tienen que ver las papas con los camotes, ya lo dije, es mi naturaleza, así funciono, punto de congelación o punto de evaporación, invierno o verano, blanco o negro, apasionamiento o indiferencia, en pocas palabras: cambio. 

En el tiempo de verano brasilero lleno de luz naranja y sol, carcajadas y música; acogedora y cálida, puertas y ventanas abiertas de par en par. 

Si, desconcierta a algún despistado, pero que le haremos, no tengo la más mínima intención de ser de otra manera. 

Ya puedes brillar día, iluminar mis icebergs, tu sol no me calienta, ni derrite mi indiferente hielo, las ramas congeladas se quebraran si las pisan, ¿y, qué importa? Las raíces están vivas. Mi tiempo de letargo pasional, mi frio anestésico, mi soledad y mi silencio, mi desconexión.

8 comentarios:

Mundo Animal. dijo...

AVECES EL CLIMA NOS PONE ASI, ESPERO QUE TENGAS UNA LINDA TARDE SALUDOS DE TU AMIGO CHRISTIANNNNNNNNNNNN

Miyita dijo...

Hola Christian besotes grandes para ti, que no es el clima corazón, soy yo, bien rayada tu amiga juasss

alex dijo...

A todos, de una manera u otra nos afecta el tiempo, creo que va en nuestra naturaleza, y no podemos librarnos de ella... hay personas que lo sufren más que otras, pero en el fondo, ahí está.

Un beso cielo

Gary Rivera dijo...

pues a mi nustro cielito color pancita de burro me pone melancolico!
Y un dia soleado me pone siempre de buen humor.
Lei que definitivamente el medio ambiente influye sobre nuestros estados de animo!
Por eso que bueno hber nacido en Peru, en lima, Donde estan todas las variedades de microclimas!!

el güilo dijo...

Bueno, las papas y los camotes comparten el hecho de ser tubérculos y algo es algo. El clima aquí empieza a templarse, ya viene la primavera, mientras tú entras allá en hibernación anímica las jacarandas, breves y apasionadas, nublan aquí la vista. Un abrazo

Miyita dijo...

Mi querido Alex. Fijate que ojala fuera el clima, que soy yo, tu blogamiga es rayada, es cíclica, polarizada, cambia de un extremo al otro (no soy bipolar, soy extrema)ajjajajaja. Besotes corazón.

Miyita dijo...

Y si Gary el clima afecta, a los limeños más creo, pasamos mucho tiempo cobijados por un edredón gris panza de burro. Pero no es el clima, ojo tampoco soy bipolar, solo que puedo ser una mujer que cambia de un extremo al otro, sumamente sensible o tremendamente indiferente etc.Como buena escorpiona.

Miyita dijo...

Querido Gûilo tenemos un dicho acá: no mezcles papas con camotes, será que no saben igual? porque por ejemplo los ponemos juntos en el cebiche, pero en fin así dice el dicho. Me encantan tus jacarandas, la alfombra sobre la vereda que recorres a diario, tan lila, tan suave, así los contrastes mi querido, allá llega la primavera acá el otoño, (ya ves sigo tan loca como siempre) besitos muchos y abrazos más.

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